Sobre mí

Mi nombre es Yolanda Palomino Cabrero y soy una comunicadora especializada en desarrollo del talento juvenil.

Me apasiona acompañar a los adolescentes en su crecimiento personal. Creo que es fundamental que las personas descubramos nuestro talento y fortalezas, ya que esto nos proporciona seguridad y fuerza para perseguir nuestras metas.

Soy Licenciada en Periodismo y durante 16 años he ejercido esta profesión, con gran entusiasmo, en diferentes agencias de comunicación. Estoy especializada en prensa escrita y he aprendido y disfrutado muchísimo creando revistas.

Sin embargo, en los últimos meses algo me decía que mi vocación estaba moviéndose hacia otro sitio… Y empecé a leer y buscar información acerca de este mundo de la vocación, el talento, las pasiones, los valores…. Me matriculé en un Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo y enseguida encontré mi propósito de vida: realizar talleres para ayudar a las personas a encontrar su vocación.

Con la formación que adquirí en el máster decidí arrancar los talleres y he comprobado los efectos positivos que tienen sobre los alumnos. Por eso, estoy apostando por esta actividad que considero muy necesaria.

¿Quieres saber algo más sobre mi vida personal?

  • Me apasiona la educación y me encanta trabajar y relacionarme con niños y jóvenes. Tengo una hija que es mi mayor tesoro. Me esfuerzo cada día por ser la mejor madre para ella.
  • Me encanta la vida familiar. Vengo de una familia numerosa y me siento muy feliz cuando estoy con ellos, a pesar de que no cabemos ya en ningún salón…
  • Adoro cocinar y uno de mis mayores hobbies es pasar una tarde en la cocina, sin prisa, escuchando música mientras preparo un plato para los míos.

Pongo mucho cariño y entusiasmo en cada cosa que hago, y los que me conocen saben que disfruto ayudando a los demás. Desde niña me he considerado perfeccionista y cuidadosa. El orden, tanto material como de ideas, es muy importante en mi vida.

Si hay algo que me encanta en esta vida es rodearme de personas positivas y alegres, que me contagien su optimismo y me hagan reír. Admiro profundamente a las personas enamoradas de su profesión, que trabajan con entrega y humildad.